jueves, 20 de marzo de 2008

Está tirado en el sofá, cansado. Sólo piensa en él, nunca en los demás. El grifo de la cocina gotea pero no se levanta para cerrarlo. Está demasiado ocupado para eso. Está pensando en él, en qué hacer con su vida.
Llaman al teléfono pero no lo coge. Decide que hoy no va a salir de casa, y puede que mañana tampoco lo haga.
No tiene ganas de hablar. No quiere estar con nadie.
Por la ventana entra un pequeño rayo de luz y se tapa la cara con un viejo cojín.
La televisión ni siquiera está enchufada. Hay cajas por todas partes. Se va a marchar de la ciudad y no sabe a donde.
Está cansado de la rutina.
A la puerta le espera un viejo coche rojo.

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