jueves, 20 de marzo de 2008

Así fue el temporal que azotó la costa norte peninsular y así quedó la costa coruñesa.
Destrozos, sustos, atascos... todo fue un caos en la ciudad. Ciudadanos de a pie se acercaban para inmortalizar con sus cámaras el paso de las olas. Muchos, ni tiempo tuvieron de resguardarse y fueron alcanzados.
El paseo marítimo fue arrasado completamente y ni las farolas quedaron en pie.
Fueron un par de días de agonía para los viandantes pero, a su vez, de auténtica belleza para nuestro ojos.
La fuerza del mar es imprevisible.

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